Mientras tomaba el café estaba escuchando en las noticias que dos jóvenes, ya entraditos en la veintena, se habían tirado al mar en la playa del Orzan como colofón a una noche de juerga, hasta ahí todo puede parecer medio normal, si no fuera porque uno de ellos esta desaparecido y con el tres policías que intentaron ayudarle a salir del mar.
Durante toda la semana se ha advertido en los medios de comunicación que hay mar de fondo en la costa coruñesa, solicitándole a los ciudadanos que extremen las precauciones en caso de acercarse al litoral coruñes y que en la medida de lo posible incluso lo evitasen.
Pero parece ser que algunos son cortitos de oído y también de entendimiento.
La juventud se encuentra viciada por un exceso de confianza, pasotismo y prepotencia vital, que a veces es aterrador. En los últimos años, son varias las personas que han perdido la vida en esta costa coruñesa, por la imprudencia de meterse en el agua después de una noche de fiesta. Ciertamente, analizando la edad de las personas que realizan estos actos, una gran mayoría son jóvenes, que tras la ingesta masiva de alcohol no controlan sus actos, para terminar haciendo locuras mas que pasando un buen rato y resulta triste ver que muchas veces estos actos más que imprudencias, son en realidad producto de una estupidez manifiesta.
En esta ocasión el peaje ha sido muy caro. Además de la vida de uno de los chicos, se han quedado en el mar la vida de tres policías nacionales que intentaron en vano salvarle de la locura que había realizado. Una ola se haya llevado las ilusiones de cuatro familias al fondo del mar, un duro golpe, un triste final.
DEP.

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