lunes, 16 de enero de 2012

Un político por vocación


Don Manuel Fraga fue hombre de Estado y político por vocación. En un momento, en el que la vida política se ha vuelto convulsa y se encuentra enjuiciada por la actuación poco decorosa de algunos de sus integrantes, nos deja una de sus figuras más emblemáticas y destacadas de la segunda mitad del siglo XX.

Querido por muchos y odiado por no pocos, no dejaba indiferente a casi nadie. Si bien desde la noche de ayer, todos, unos y otros, han coincidido en definirlo como un hombre trabajador y honrado.

Ministro del régimen, supo adaptarse a la transición y ofrecer a la derecha un reformismo necesario para jugar en democracia. Padre de la Constitución, ayudó a crear una Carta Maga que nos sirvió para unir un país y ayudarlo a crecer en una democracia, que en aquellos últimos años de los 70, se veía muy lejana. De su persona partió el Partido Popular, con una idea de un centro derecha, que aportarse a nuestro país una alternativa, política e ideológica, a las ideas socialistas.

Persona seria, de carácter, muchas veces intransigente y en muchas otras cercana y entrañable. Gran pensador, demostró en innumerables ocasiones que era una fuente vida de historia de nuestra nación, la democracia y la transición española van de la mano de su persona.

Supo ver sus limitaciones al dimitir a finales de los 80 para dejar paso a una generación mas joven y adaptada al momento democrático y social que vivía España.

La vida le colocó en la orbita gallega, siendo presidente de la Xunta durante 14 años, con sus acierto y sus errores, trabajó por nuestra comunidad de un modo incansable, para darle todo lo que otros no fueron capaces. Con el llegó el Xacobeo, el Galicia Calidade, las infraestructuras,…… y la apertura de Galicia al resto de España y del mundo. Dejó Galicia en 2005 tras una derrota electoral para ser Senador.

De su empuje, tesón y carácter aprendieron muchos, propios y extraños, como a través del trabajo diario se podían alcanzar grandes logros. Podemos ser fraguistas o antifraguistas, pero debemos reconocerle su capacidad de trabajo, su entrega incansable y su servicio, honrado y leal, a la política y a los ciudadanos.
Ayer las plumas del destino quisieron escribir fin en el libro personal de Don Manuel Fraga, para que pásese a formar parte para siempre, de un capitulo de la historia de España.

Descanse en Paz, Presidente.

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